martes, 29 de septiembre de 2009

ALINE Y VALCOUR O LA NOVELA FILOSOFICA Marqués de Sade

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NOTA PRELIMINAR
El autor considera su deber avisar que, habiendo cedido su manuscrito cuando salió de la Bastilla, se vio, por este motivo, en la imposibilidad de retocarlo. ¿Cómo es posible que, después de este inconveniente, la obra, escrita hace siete años, esté al día?
Ruega, pues a sus lectores que tengan en cuenta la época en que fue compuesta y así encontrarán cosas muy extraordinarias. Asimismo les invita a que no la juzguen hasta después de haberla leído con la mayor exactitud de principio a fin: en un libro como este no se puede formar una opinión basándose en la fisonomía de tal o cual personaje ni en tal o cual sistema aislado. El hombre imparcial y justo solamente se pronunciará sobre el conjunto.

Nam veluti pueris absinthia tetra medentes,
Cum dare conantur prius oras pocula circum,
Contingunt mellis dulci flavoque liquore
Ut puerum aetas improvida ludicifetur
Labrorum tenus; interea perpotet amarum
Absintiae laticem deceptaque non capiatur,
Sed potius tali tacta recreata valescat.
Luc. lib. IV*

* "Pues así como los médicos, cuando tratan de dar a los niños el repugnante ajenjo, untan primero de dulce miel los bordes de la copa, para burlar, sólo hasta los labios, la incauta edad de los pequeños y hacerles apurar entre tanto el amargo brebaje, con engaño, sí, pero sin daño, antes para que se repongan de este modo y recobren sus fuerzas". [Lucrecio. De la naturaleza; texto revisado y traducido por Eduardo Valentí. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1983] [T.]

ADVERTENCIA DEL EDITOR
Es justificado contemplar la presente colección de cartas como una de las obras más picantes que hayan aparecido desde hace mucho tiempo. Se puede afirmar que nunca trazó el mismo pincel contrastes más singulares y, si en ellas la virtud se hace adorar por la forma atractiva y sincera con que es presentada, con toda seguridad los espantosos colores que ha utilizado para pintar el vicio harán que sea detestado. Es difícil describirlo bajo una fisonomía horrible.Del ensamblaje de tantos caracteres diferentes, que continuamente están interfiriendo los unos con los otros, debían resultar aventuras inauditas. Así, podemos afirmar que ninguna anécdota real... ninguna memoria, ninguna novela contiene peripecias más singulares y en ninguna otra parte, sin duda, se verá aumentar el interés y sostenerse con tanta destreza como vigor. Quienes gusten de los viajes encontraran con que satisfacerse y se les puede garantizar que nada hay tan exacto como las dos diferentes vueltas al mundo que, en sentido contrario, viven Sainville y Léonore.
Nadie ha llegado aún al reino de Butua, situado en el centro de África. Solamente nuestro autor ha penetrado en estos climas bárbaros. No se trata ya de una novela, son las notas de un viajero preciso, culto y que solamente cuenta lo que ha visto. Si en Tamoé quiere consolar a sus lectores de las crueles verdades que se ha visto obligado a describir en Butua recurriendo a ficciones más agradables, ¿se le debe reprochar? Solamente vemos aquí una cosa lamentable, que todo lo que hay de más horrible se encuentre en la naturaleza y que sea solamente en el país de las quimeras en donde se puede hallar lo justo y lo bueno.Sea como fuere el contraste de estos dos gobernantes no dejará de agradar y estamos perfectamente convencidos del interés que debe despertar. Esperamos el mismo efecto de las relaciones de todos los personajes que se presentan a través de estas cartas de la artística conjugación de los unos con los otros a pesar de su asombrosa desproporción.
Sus principios debían ser opuestos, como sus fisonomías y si el autor se ha permitido pintarlas con trazos vigorosos ha sido solamente para mostrar con que ascendiente y al mismo tiempo con que facilidad, el lenguaje de la virtud pulveriza siempre los sofismas del libertinaje y de la impiedad. La idea de suavizar algunos discursos y algunos matices se ha presentado más de una vez, lo confesamos, ¿pero hubiéramos podido hacerlo sin diluir? Por muy pronunciado que sea el vicio, solamente debe ser temido por sus partidarios y, si triunfa sólo consigue inspirar más horror a la virtud: nada hay tan peligroso como suavizar sus tintas. Pintarlo a la manera de CrébiIlon significa hacer que se le ame y faltar, por consiguiente, a la finalidad moral que todo hombre de bien debe proponerse al escribir.
Otro rasgo singular de esta obra consiste en haber sido escrita en la Bastilla. La forma en que, aplastado por el despotismo ministerial, nuestro autor preveía la Revolución es sumamente extraordinaria y debe conferir a su obra un vivo interés. Con tantos derechos para excitar la curiosidad del público, con un estilo puro, siempre florido y universalmente original, con la reunión en la obra de tres géneros: cómico, sentimental y erótico, estamos absolutamente seguros de que esta edición nos la van a quitar de las manos. Los pedidos llegaran de todas partes porque la pluma del autor es muy conocida. Apenas si podremos servir a París y ya lamentamos no haber hecho una tirada mayor. Rogamos a quienes no hayan podido procurarse ejemplares que tengan un poco de paciencia, la segunda edición esta ya en la imprenta.
No obstante, tendremos críticos, contradictores y enemigos, estamos seguros de ello:
Amar a los hombres es peligroso,
Instruirles es una equivocación.
Tanto peor para, quienes condenen esta obra y no perciban el espíritu en que ha sido concebida: esclavos de los prejuicios y del hábito demostrarán que solamente son sensibles a las ideas preconcebidas y que jamás serán iluminados por la antorcha de la filosofía.

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