miércoles, 25 de noviembre de 2009

Una nota de Enrique Campos

Cualquiera con un mínimo de cultura debería conocer a Edgar Allan Poe, escritor norteamericano, poeta y autor de numerosos relatos de terror que fueron los que, a la postre, le darían la inmortalidad (amén de poemas realmente célebres como El Cuervo, o Annabel Lee). Alcohólico, adicto a todo tipo de sustancias, Poe llegó a este mundo en 1809 en Baltimore (EEUU), para dejarlo sólo 40 años después azotado por la depresión y el delirium tremens. Para la historia de la literatura gótica y romántica quedarían piezas como El Barril De Amontillado, Ligeia, Berenice, o La Caída de La Casa Usher (para los no iniciados en su obra, existen numerosas antologías que recogen muchos de esos relatos).

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