miércoles, 18 de noviembre de 2009

Y el año nuevo en Paris

Después de un año de buscar textos que me acercaran críticas para compartir sobre las películas que hemos visto en Cineforum, comienzo a sentir la fatiga. Es un proceso que tiene muchos pasos, y por cuestiones de tiempo, no siempre el resultado es el de la excelencia, entendiendo por esto lo mejor de lo esperable, y subentendiendo también que mientras algunos esperan sobre los demás, todos lo esperamos de nosotros mismos, aun en la mediocridad. Y por muchos pasos se entiende: el desarrollo semanal de claves de búsqueda de textos en la web, una selección de estos textos (que no siempre responden a “lo esperado” e incluso, muchas veces, ni siquiera reflejan las ideas que uno tiene sobre algo, pero que, casi siempre por ignorancia, pero otras por apuro propio del caso, dejamos “pasar”), selección, de más está decir, que la mayoría de las veces se da sobre escritores desconocidos, remotos, probablemente inexistentes; y por último la diagramación del programa, que tantas veces, por cuestiones de espacio, requiere de un corte en el texto (ya tan recortado). Y ese corte, hecho por mí, cirujano desmedido a veces que casi siempre deja esa cicatriz (…), suele transformarse en un vacío, un agujero negro, un universo paralelo (un universo muy parecido a lo que ya no me interesa, a lo que en la vida misma voy eliminando por obligación o por inercia, pero tan contundente como lo que un día deja de ser fruto para ser inspiración newtoniana).

No es un homenaje a los viejos musicales de Hollywood, sino una reflexión hacia lo que ellos representan: puede parecer inocente figurar la vida en un baile, pero no es posible pensar la vida misma, cada paso, cada mirada, cada especulación, cada palabra dicha, sin un ritmo ni melodía. Porque de eso también está hecho el lenguaje; y si el pensamiento es un baile (abstracto o ausente), el musical es la exageración mimética.
Un contador de historias como Woody Allen no puede ignorarlo, y por eso elige hacer este film en donde pone en danza todas sus marcas más mentadas. Se trata quizás de la misma historia de siempre, lo que difiere es el modo de contarla. En Melinda y Melinda este tema (los modos de contar) se hace explicito, pero aun en las comedias más absurdas como Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo, o El dormilón, podemos ver el germen de que lo que importa es cómo contar, y no tanto qué contar.
En los secretos de Harry se hace el análisis del narrador, su eventual crisis, una momentánea impotencia que sólo le permite reescribir su biografía en clave freudiana; digamos que en ese film es una demostración de cómo se narra la imposibilidad de narrar. Dulce y melancólico es un regreso a las fuentes (Días de radio, La rosa púrpura del Cairo, Stardust memories), se cuenta una historia sin más, a partir de registros que sólo pueden dar cuenta de una parte de una historia de la que la fantasía se atreve a poner en imágenes (incluso arriesga cuatro versiones para un mismo hecho). Celebrity lo introduce en el drama que después revisará con Match Point.
En Todos dicen te quiero Woody Allen propone un manifiesto sobre lo cotidiano: cuando no pasa nada, sucede de todo. Pero ¿cómo contar lo cotidiano? Que una familia acomodada de Nueva York, que viaja a Venecia de vacaciones y a Paris para cada Navidad, que no tiene problemas si no los busca (si no se come lo incomible, si no se convida a un impresentable), que ese mundillo llegue a interesarnos parece raro, pero de una rareza que puede pasar desapercibida.
Pero la forma de la narración de Djuna es lo que nos interesa. Una visión total desde el interior de ese mundillo, con intervenciones para nada inocentes, que se deja llevar desde lo anecdótico hasta el nivel más subjetivo al que puede ser traducida la maestría: todo se resuelve en el baile.
Los apóstatas que no entienden que este mundo es el infierno no podrían concebir que la fiesta de Groucho sea el mismo paraíso.
Después del baile de la seducción de la vida cotidiana ya nadie se atreverá a negar que todo lo que hacemos is just for making whoopee.

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